Los coches cada vez consumen menos. Los vehículos diésel actuales ofrecen cifras de consumo de gasoil impensables hace unos años, y no digamos los de gasolina. 

Los motores downsizing, cada vez más pequeños, con menor número de cilindros -pocas marcas quedan que no incluyan en su oferta propulsores de tres cilindros-, ayudados de la sobrealimentación y de evolucionados sistemas de gestión y combustión, permiten ahorrar en el consumo de gasolina cumpliendo con la normativa en emisiones contaminantes prevista.

Pero no siempre nos movemos en las cifras oficiales homologadas. Aplicando una serie de trucos a nuestra conducción es relativamente fácil conseguirlo e, incluso, podemos alcanzar cifras de consumo por debajo de lo que anuncian las propias marcas.

Desde Renesur te indicamos una serie de consejos sobre cómo ahorrar gasolina en tu vehículo.

  1. Planifica tu viaje. Un viaje bien planificado te permitirá llegar a tu destino de la manera más rápida, fácil y segura, y, por lo tanto, realizar una conducción más eficiente con el consecuente ahorro de combustible.

    Alargar solo diez minutos el viaje de 1 hora provoca un aumento del consumo en gasolina o gasoil de hasta un 14 por ciento

  2. Comprueba la presión de tus neumáticos. Los neumáticos deben ir hinchados a la presión indicada por el fabricante y según las condiciones climatológicas (con mucho frío el neumático necesita un poco más de presión). Conducir usando neumáticos con una presión de 0,5 bares inferior a la correcta hace que el consumo aumente en un 2 por ciento en áreas urbanas y un 4 por ciento en las interurbanas.

  3. Arranque y puesta en marcha. Arranca el motor del coche sin pisar el acelerador: en los motores de gasolina puedes iniciar la marcha inmediatamente después del arranque; en los motores diésel, espera unos segundos antes de comenzar a moverte.

    Usa la primera marcha solo para el inicio. Cambia a segunda velocidad a los 2 segundos o 6 metros aproximadamente. Comienza a conducir lentamente (20 km/h en 5 segundos para ahorrar hasta un 11 por ciento de combustible) y evita acelerar bruscamente.

  4. Mantener una velocidad uniforme. Mantén la velocidad lo más uniforme posible, busca fluidez en la circulación evitando frenar, acelerar y cambiar de marcha si no es necesario. Para decelerar, levanta el pie del acelerador y antes de accionar el pedal de freno, si la situación lo permite, puedes dejar que sea el freno motor quien actúe primero. Si has de frenar, hazlo de forma suave y reduce de marcha lo más tarde posible, con especial atención a las cuestas en bajada.

    Circulando a más de unos 20 km/h con una marcha insertada, si no pisas el acelerador el consumo de carburante es prácticamente nulo. Al ralentí, el coche consume entre 0,5 y 0,7 litros/hora.

  5. Ve con la marcha mas larga y no revoluciones el motor. Optimiza al máximo el cambio de marchas. Circula el mayor tiempo posible en las relaciones más largas y a bajas revoluciones (en la ciudad, siempre que sea posible, utilizar la 4ª o 5ª marcha, respetando los límites de velocidad).

    Sobre el papel, el par motor de un coche diésel aconseja cambiar de marcha entre las 1.500 y 2.500 rpm. En caso de los gasolina el momento óptimo se sitúa entre 2.000 y 2.500 rpm. Si tu coche no dispone de cuentarrevoluciones, el sonido del motor te puede servir como referencia.